La identidad visual de AGE se construye en la tensión entre tipografía, fotografía y espacio en blanco.
Cada elemento tiene un rol definido, pero es el contraste entre ellos lo que genera los diferentes registros de comunicación, desde piezas de alto impacto hasta composiciones que respiran.
El sistema de color opera desde el juego entre positivo y negativo, el blanco y el negro son la base estructural, y los colores de acento aparecen para interrumpir, activar y jerarquizar, desde una decisión, no como decoración.
En lo fotográfico se permite el movimiento y el desenfoque como recurso expresivo, también imágenes de diseño o estilo publicitario, pero cuando la imagen pierde definición, la tipografía toma protagonismo, un titular en el centro ancla el mensaje y convierte la pieza en una experiencia visual antes que informativa.
Los elementos gráficos acompañan el contenido y lo potencian, formas, líneas y tramas refuerzan los juegos tipográficos y fotográficos, y sostienen la coherencia colorimetría del sistema a través de todos los formatos, buscando frescura, originalidad, pero seriedad y minimalismo.